Este collar lo compré en el 2007, a mi mamá nunca le gustó, le parecía ´´feo´´, claro... ella no entendía el simbolismo que tenía para mi y aunque luego lo supo.. de todas formas nunca lo entendió, bueno, no puedo culparla, yo tampoco conseguí entenderlo, quizás sea por eso que siempte he sentido una atracción por la sicología, porque nunca pude entender que me pasaba y no es que deseara responder al estereotipo de la niña que sufre.
Quizás, tenía que ver con la pequeña dictadora que llevo adentro, aquella a la que no le importa lo que el resto haga, pero le gustaría ser completamente dueña de lo que pasa con su vida, aquella a quien le cuesta aceptar que no todo depende de sí misma, tal vez, simplemente nunca pudo aceptar que el dolor no se controla, no... ella debía ser especial, TENÍA que ser capaz de controlar lo que ocurría aún si eso significaba más dolor, para muchos puede sonar lógico.. para mi, simplemente absurdo.
Lo que sí puedo decir trás unos años al ver las cicatrices en mi piel, es que aunque sé que todas debiesen contar una mala historia, quiero creer que no, que simplemente me recuerdan donde estuve y porqué no debo volver allí, que está bien que permanezcan, me recuerdan que el pasado sí existió, que no fueron sueños, que sí, puedo decirlo, vomité lo que comía, corté mis brazos y confié en las personas menos indicadas, de verdad quiero decir ´´ ¿qué importa eso ahora? es el pasado!´´.
Pero fallaría.
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miércoles, 16 de noviembre de 2011
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